El aula como escenario: desconexión digital y expresión artística en la escuela secundaria.

Por: Mariana Califra
Lic. en Comunicación Social

La Escuela Secundaria de Teatro 6029 nació hace tres años con una propuesta educativa única: integrar las materias académicas tradicionales con el arte dramático, haciendo del teatro el motor y eje central de todo su plan de estudios. Pablo Tendela nos cuenta que este proyecto impulsado por el Profesorado de Teatro y Títere de la ciudad de Rosario, “se comenzó a gestar durante la pandemia, las reuniones fueron muy largas, se discutió mucho y siempre a través de pantallas. El nacimiento de esta escuela fue atravesado por la falta de presencialidad, de cuerpo presente y ya podíamos sentir lo que eso generaba. 

La ciudad de Rosario tiene una propuesta pedagógica innovadora: una escuela secundaria de teatro donde el arte y la desconexión digital son las políticas educativas que la definen. Pablo Tendela, vicedirector de la institución, nos cuenta cómo se gestó este proyecto y en qué consiste.

el arte en el aulamesa madera

Por eso esta escuela viene a reivindicar el encuentro con el otro, frente a frente, cuerpo a cuerpo y está revalorizado por la experiencia traumática de la distancia que se vivió mucho tiempo”.

“El objetivo es que los alumnos tengan una formación atravesada por el arte que marque su forma de ver el mundo, que en la profesión que elijan para su futurotengan esta experiencia educativa humanística que losatraviese”. 

Respecto a cuál es el aporte que el teatro, y el arte en general, tienen en los procesos pedagógicos, el directivo reflexiona sobre los beneficios que en el mundo actual estas disciplinas tienen en la construcción de alumnos críticos, creativos y solidarios: “las escuelas artísticas ahora en Rosario son las que más demanda tienen y esto tiene que ver con la situación de la humanidad. Si antes el futuro estaba pensado con una estructura de la revolución industrial para ser operario, hoy ya no hay posibilidad de saber cómo va a ser ese futuro, y ahí las artísticas tienen para aportar la adaptabilidad, la creatividad, el trabajo con otros, la empatía, valores que en plena era de la inteligencia artificial se ponen en valor, cuando no interviene el algoritmo, opinan ellos y sobre todo en el teatro que es una cuestión de presencialidad, de estar con otros y para otros donde te compromete de cuerpo entero, no hay recorte, no hay edición”.

Tendela destaca que “a los chicos les gusta venir, te lo dicen ellos y las familias y esa es una devolución muy importante para nosotros. Pero el objetivo de la escuela no es que sean felices siempre, no es un club, sí queremos que tengan momentos felices para que aprendan mejor. Y para esto ponemos en valor la escucha, son adolescentes y quieren ser escuchados, como tienen materias participativas desde su subjetividad y además muchas son lúdicas, esta suma les genera un lugar donde querer estar. La estrategia lúdica, más tu opinión, más revisar el mundo desde tus ojos con otras personas, con otros pares, resulta ser un lugar de participación que a ellos los convoca”.

La visión humanística y sensible que aporta el arte se fusiona con los contenidos de las asignaturas obligatorias, sumando este aporte en la construcción de ciudadanos críticos. Tendela destaca cómo, entre otras, se abordan los contenidos de Lengua y Literatura:  “Hoy en día la lectura es uno de los pocos refugios para que uno construya sus propias imágenes mentales sin que lo procese otro, los videos, el cine, el teatro mismo, hay alguien ahí que procesa un texto, construye una imagen, te la brinda y vos la decodificás pero en la lectura ocurre que ellos pueden ir construyendo su propia imagen. Entonces estamos trabajando la lectura relacionada con el teatro, por la mera capacidad de crear imágenes propias. Al adolescente que está construyendo al adulto que quiere ser, darles estos pequeños lugares siguen siendo un oasis donde ellos pueden ver desde su propio imaginario” y reflexiona  sobre las nuevas adolescencias “son nativos digitales en plena era de la IA, nadie sabe cómo funciona su visión del mundo y en este sentido,  yo le tengo mucha confianza al arte en general, pero al teatro en particular, porque es muy ancestral, resistió milenios y hay algo que se tiene que guardar ahí, en el ritual, en el estar con otros, en extrapolarse.”

“Es tarea de la educación pensar eso, qué proponés para sacar la mejor versión de esta persona en los próximos quince años, nosotros desde el arte y el teatro particular apostamos a esto, lo que estamos transmitiendo los sabemos porque lo vivimos en carne propia, a nosotros esta experiencia nos modificó y nos hizo la persona que somos ahora con un deseo enorme de querer que otras personas lo vivan igual. Hay algo de la idea del contagio que todavía perdura, si a mí me hizo bien yo quiero que le haga bien a mucha gente y en los docentes, además de la vocación, es importante saber que a uno lo ha transformado para que también le sirva a los demás”.

La escuela además tiene otra particularidad: la desconexión digital. Los alumnos no pueden usar sus celulares durante las 8 horas de jornada escolar y esta política institucional se les comunica a las familias al momento de la inscripción. Luego de algunas intervenciones en este sentido, encontraron una manera que funciona efectivamente para todos. “Armamos unas cajas, donde cada uno de los alumnos tiene su compartimento y cuando llegan dejan el celular ahí, tratamos de que sean ellos los que lo tocan y nadie más, se guardan con un candado para que vean que están ahí pero que no los pueden ver ni se escuchan tampoco. Al principio, solo dos semanas hubo muchos reclamos y después desapareció. ¿Qué ocurrió después? Cambió la postura corporal, al recreo salen caminando mirando lo que hay alrededor; si no, caminaban mirando las pantallas, hay más interacciones entre el mismo curso y entre otros cursos, juegan juntos, hay másmovimiento, se observan, se descubren ellos mismos, se preocupan por su imagen corporal completa. Y en clase el cambio fue abismal con respecto a la atención y la participación”, detalla Tendela y aclara el porqué de esta decisión, “no somos enemigos de la tecnología, pero tenemos una postura clara respecto a esto, hasta tanto y en cuanto no sepamos nosotros los adultos cómo manejarla, no la vamos a administrar a  los alumnos directamente ya que no hay una formación clara de cómo utilizar las redes ni la IA, cómo enseñarles a los chicos a tener un pensamiento crítico, el acceso a la información, chequear si es veraz o genera dudas. Por eso le pusimos un freno, porque hay muchos riesgos de salud en relación a las redes y al teléfono, el comportamiento adictivo, las apuestas online, con quién hablan”.

“Este trabajo también es con las familias. Es un límite que no pueden poner en casa y la opción de una escuela 8 horas sin teléfono es saludable. Les pedimos que chequeen con frecuencia el uso del celular que hacen sus hijos, había una idea de que el celular era un espacio de privacidad que no se podía invadir” siendo una estrategia de cuidado compartida “nosotros intervenimos desde la escuela y que la familia en sus casas refuerce estos valores”, concluye.

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