Kodokushi, la era de la soledad

Por: Por Mariana Califra
Lic. Comunicación Social

La primera novela de Viviana Fulleringer podría comenzar a leerse en clave ciencia ficción, sin embargo, a medida que se avanza en las primeras páginas se ve con claridad un futuro no tan lejano que invita a reflexionar sobre qué camino desea tomar la humanidad. Aquí nos cuenta qué la inspiró a escribir esta historia y cómo es posible publicar en circuitos por fuera de las grandes editoriales.

Kodokushi es un término japonés que hace referencia a un fenómeno social preocupante y en ascenso: la muerte en soledad de personas ancianas – y también jóvenes – donde el cuerpo es encontrado días, semanas, incluso meses después. Los hogares unipersonales, la disolución de los vínculos afectivos, la falta de presencialidad, el aumento de la virtualidad y lo que se denomina la “cultura de la privacidad” son algunos de los aspectos que pueden explicarlo.

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Inspirada en este fenómeno y en el avance irrestricto de la tecnología en nuestras vidas con sus consecuencias, la autora reflexiona: “Vivimos una especie de cuarta revolución industrial que nos atraviesa a todos y esa tecnología con la que convivimos de manera cada vez más acelerada, cambió nuestra forma de relacionarnos con los otros y está cambiando la dirección hacia dónde va la humanidad”.
“Podría pensarse como una novela distópica, pero no lo considero un libro de ciencia ficción. El aislamiento, la manera de relacionarnos con los otros a través de la virtualidad y los sesgos de confirmación a los que nos llevan las redes sociales son lugares que habitamos, no creo que sean sólo herramientas que usamos. En este futuro próximo que yo imaginé, lo virtual y lo presencial están fundidos en una especie de realidad única” sostiene la autora.
Para presentar la trama, “construí una narradora que cuenta esta historia ambientada en un futuro próximo, dentro de 20 años en un mundo muy parecido al nuestro, en cuanto a las formas de hablar, cómo es nuestra vida, y habitado por la misma generación que lo habita hoy y una generación más. Está ambientada en la ciudad de La Plata, pero podría ocurrir en cualquier ciudad de occidente”.
Esta obra incorpora además como tema central de su narrativa otro de los dilemas que están marcando el pulso del planeta, especialmente en occidente y que es la baja de la natalidad “dentro de 20 años va a haber muy pocos niños y en la historia que imaginé casi va a ser algo extraordinario el hecho de que una pareja quiera tener hijos”.
Frente a lo distópico, el tono de la novela se suaviza cuando podemos encontrar sesgos de humanidad, y donde la literatura funciona aquí refugio y resistencia.  La protagonista convoca a Nietzsche, Hemingway, Camus para enlazar y poner en diálogo el pasado, el presente y el futuro en un mundo que resulta profundamente deshumanizado y con la memoria en penumbras. “El libro tiene una intertextualidad que me pareció algo interesante de hacer, traer una conversación entre dos personajes a autores clásicos y otros que son contemporáneos nuestros. En la novela las bibliotecas son un poco un bicho raro, ya lo son en las casas, pero dentro de 20 años lo van a ser más todavía”.
La defensa de los lazos afectivos y el poder de la lectura como espacio compartido, son elementos que devuelven la ilusión al lector.  “Yo cuento esta historia y cuento también que es lo que ocurre con aquellas personas que se resisten a que la humanidad siga ese camino, que parece un camino casi de aniquilación. Hay una resistencia, que es un poco el mensaje que trae esta historia” destaca Fulleringer.

Animarse a escribir y publicar por fuera del mainstream

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Viviana empezó a escribir ficción teniendo casi 50 años. “Antes escribía, pero no había podido imaginar otros mundos, personajes y una vez que eso se puso en marcha y conecté con la imaginación, empezó a fluir, entonces nunca es tarde”, expresa.
Su primer libro de cuentos “Relatos en Diagonal” fue publicado por Colaborativa Insai, una editorial autogestiva de la ciudad de La Plata que se formó espontáneamente a partir del encuentro de personas que participaban en un taller de escritura. “Cuando uno se junta con otros que tienen deseos parecidos empieza a “darse manija” con eso que uno quiere hacer. El ser humano funciona mucho en grupo, hay un entusiasmo que se comparte y esa energía es interesante porque no es la energía individual de alguien que está en su casa imaginando que algún día puede publicar un libro, sino que es el estar con otros que ya lo lograron, que tienen un proyecto y empezar a pensar ¿Por qué yo no, porque mi texto no? También es ser leídos por otros, que hacen sus devoluciones, que te ayudan a mejorar el texto” nos cuenta Viviana.
En esta modalidad de grupo colaborativo “los autores que estamos ahí no tenemos que pagar para publicar, solamente tenemos que poner nuestra fuerza trabajo, como lo hace el diseñador, como lo hace el editor y después de ahí moverse uno mismo como autor independiente para la distribución y para la difusión, es otra modalidad que implica otro compromiso pero no necesariamente es ir a pagarle a una editorial para que te publique, que tampoco está mal, son respetables los distintos caminos que el autor puede elegir”.
“Es enorme la cantidad de gente que escribe y que tiene ganas de darlo a conocer. Hay mucho talento que está por fuera del mainstream, por fuera de lo que publican los grandes grupos editoriales en Argentina que son dos o tres, y que son lugares a los que por supuesto es más complicado llegar. Fuera de ese universo hay un montón de otras puertas para tocar, el universo de la editorial independiente es muy grande”.
“Las grandes editoriales por lo general publican algunos autores nuevos que los van descubriendo por los manuscritos que revisan o los concursos de donde salen autores novedosos y después siguen publicando los autores ya consagrados o posicionados que muchas veces venden más por el nombre del autor que por el título de la obra, porque no deja de ser un negocio. Pero hay muchos caminos para llegar a esos lugares y a otros, el primero creo que es insistir, no está mal insistir, no tener miedo a que te digan que no”.
“En el caso de Kodokushi la voy a publicar con una editorial que nos propone trabajar con nuestro texto, ellos hacen el diseño, la publicación y tenemos una etapa de pre lanzamiento con una meta de ejemplares que tienen que venderse para que el proyecto se pueda sustentar. El autor no tiene que pagar y es un modelo interesante porque esos libros se compran, llegan después a los lectores efectivamente y es una manera de apoyar el proyecto de autor y en vez de compararlo en el momento que está en la librería, comprarlo un poco antes”.
Viviana rescata las ferias municipales donde se presentan autores o editoriales independientes, como espacios donde se puede producir “el encuentro con algún texto, un cuento, una novela de cosas super interesantes que no las encontrarías en las grandes cadenas ¿Qué haríamos si no existieran esos otros espacios, donde podríamos ser leídos los que escribimos o cómo podríamos leer cosas diferentes a lo que ofrece el mercado?

En 2046, la soledad es una epidemia global. Esta historia ocurre en la ciudad argentina de La Plata, donde muchas personas mueren solas y casi no nacen niños. El Estado asigna cuidadores y androides para acompañar a quienes viven sin familia. Elena Vitagliano, la protagonista de la novela, es psicóloga y trabaja como voluntaria en la ONG Acompañar. Cada semana visita a personas que, sin ella, no tendrían contacto humano. Kodokushi es también la historia de Elena aprendiendo a cuidar sin perderse, y de una sociedad que delegó en las máquinas lo que solo las personas pueden darse —y que, en los lugares menos pensados, empieza a organizarse en comunidad—.

Preventa: https://caburelibros.ar/product/kodokushi-la-era-de-la-soledad/

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