La educación alimentaria puede transformar realidades

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Conversamos con las licenciadas Romina Mazzaferri y Amalia Aimaretti, integrantes de la ONG, que nos cuentan sobre la importancia del proyecto, la alimentación como un factor determinante en los procesos de aprendizaje y los desafíos frente a un escenario alimentario complejo. 

¿Qué significa la educación alimentaria y porqué es importante abordarla en el ámbito educativo?

La Educación Alimentaria es una herramienta efectiva y accesible para el desarrollo de prácticas alimentarias saludables. No solo informa, sino que además concientiza acerca de cómo la alimentación impacta en el bienestar físico, emocional, social, ambiental y especialmente motiva a las personas a tomar un rol activo por mejorar su propia alimentación y la de los demás.  

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) la define como una “estrategia de salud económica, viable y sostenible”. 

Abordar la Educación Alimentaria en el ámbito educativo es una forma de hacer promoción de la salud y de prevenir enfermedades no transmisibles (como la diabetes, la hipertensión o la obesidad) que representan la principal causa de muerte en el mundo y son, en gran parte, prevenibles. Si lo vemos desde el lado de la salud, podemos decir que aprender sobre nutrición es tan importante como leer o aprender matemáticas. Además, la escuela es el lugar por excelencia para aprender y es clave para generar hábitos saludablesdesde edades tempranas, promover el pensamiento crítico y acompañar a las nuevas generaciones en la construcción de una mejor calidad de vida.  

¿En qué consiste la propuesta en las escuelas?

Desde Fundación Educacional desarrollamos diferentes propuestas educativas basadas en la ciencia, explicadas de manera sencilla y adaptadas a cada edad para generar aprendizajes significativos. 

Una de nuestras acciones más efectivas es el Programa de Educación Alimentaria, que, alineado a los contenidos curriculares del Nivel Primario, empodera a docentes para que sean agentes promotores de salud en el aula y brinda herramientas a alumnos/as para que sean multiplicadores en sus hogares. El programa comienza con una capacitación a docentes a cargo de nuestra Lic. en Nutrición. Se genera un espacio de escucha, intercambio y reflexión en el que se comparte información y herramientas prácticas para dar respuesta a las principales preocupaciones de docentes sobre la alimentación y los hábitos de sus estudiantes. Luego, cada docente recibe una guía y acceso a nuestra plataforma online y cada estudiante recibe su propio cuadernillo impreso con información, actividades yrecomendaciones para las familias. La docente aborda los contenidos en el aula según sus tiempos y desde la fundación la acompañamos a través de mensajes, recursos e información adicional. Para el cierre del programa, las escuelas preparan muestras especiales, tales como: campañas de concientización y de comunicación para grados más pequeños; ferias de ciencias para el barrio; recetarios viajeros; desayunos saludables comunitarios; cocina en el aula y propuestas artística. Hubo escuelas que realizaron obras de teatro, programas de radio ¡y hasta un rap de frutas y verduras!

Otra de nuestras acciones son los talleres lúdicos y participativos para todos los niveles, desde Maternalhasta el Secundario. Aquí se trata de espacios en los que la Lic. en Nutrición interactúa directamente con chicos y chicas. Comienza con una presentación acorde a cada nivel, utilizando títeres, cuentos, juegos o una presentación audiovisual, y luego se propone “llevar el saber al hacer” a través de juegos y recursos didácticosque favorecen la apropiación de los contenidos.  

También acompañamos a docentes brindándoles capacitaciones y cursos con herramientas de enseñanza y aprendizaje para que integren la temática en el aula. Particularmente en Ciudad de Buenos Aires logramos la obtención de puntaje docente para nuestro curso “Nutrición en Juego”.

En cada una de nuestras acciones tomamos encuestas y testimonios de lo que ocurre en las escuelas. Los resultados dan cuenta de 9 de cada 10 docentes nota cambios en las conductas de alimentación, actividad física e higiene de sus alumnos y alumnas luego de trabajar el programa en la escuela. Más del 86% de docentes califica entre “excelente” y “muy bueno” su nivel de satisfacción por participar de las capacitaciones e incluso un 94, % se motivó a cambiar sus propias conductas de alimentación y hábitos de vida.

¿Cómo impacta una alimentación adecuada e inadecuada en los procesos de aprendizaje?

Una alimentación adecuada favorece el desarrollo cognitivo, la concentración, la memoria y la energía, que son factores fundamentales para sostener los procesos de aprendizaje. Por lo tanto, una alimentación adecuada ayuda a que los y las estudiantes se enfermen menos, faltan menos a clase y puedan desarrollar todo su potencial.

Por el contrario, una alimentación inadecuada puede afectar la atención, el rendimiento escolar y la capacidad de participaciónEs inadecuada debido a un déficit nutricional, es decir que faltan nutrientes críticos como vitaminas, minerales o fibra, o también debido a un exceso en el consumo de productos ultraprocesadosque solo aportan azúcares, grasas y sal.   Muchas veces, las familias acceden a alimentos que resuelven unanecesidad inmediata pero que no aportan los nutrientes necesarios para un desarrollo saludable.

¿Hay alguna evaluación o aproximación de cómo se alimentan los niños y jóvenes en edad escolar? En caso de que esta evaluación sea negativa ¿cuáles consideran que son las causas? En caso de que sea positiva ¿Qué factores posibilitan una buena alimentación?

En nuestro país, hay distintas investigaciones quemuestran una situación preocupante. 

Desde hace más de 10 años, la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo viene alertando sobre la denominada “transición nutricional” caracterizada por un consumo elevado de alimentos con alto contenido de grasas saturadas y productos ultraprocesados (como bebidas azucaradas, snacks, comidas rápidas) sumado a un escaso consumo de frutas, verduras, granos y cereales integrales. Esta combinación predispone a la aparición de factores de riesgo y a enfermedades no transmisibles. 

En este sentido, la Segunda Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS 2) evidenció que el 41,1% de los niños, niñas y adolescentes de entre 5 y 17 años presenta exceso de peso. 

A partir del análisis de los resultados de la ENNyS 2, La Federación Interamericana del Corazón (FIC) junto a Unicef Argentina concluyeron que solo el 20% de niños, niñas y adolescentes consume las cantidades recomendadas de frutas y verduras mientras que se evidencia un alto consumo de productos ultraprocesados, que atraviesa a todas las edades y niveles sociales. 

Desde el Centro de Estudios de Nutrición Infantil (CESNI) agregan que las decisiones alimentarias no dependen únicamente de la voluntad individual o de la familiasino que influyen los entornos alimentarios, la publicidad, la disponibilidad y el costo de los alimentos. Todo esto condiciona fuertemente los hábitos cotidianos. 

Si bien la disponibilidad y el acceso a alimentos nutritivos y saludables es condicionante, desde Fundación Educacional trabajamos para reducir la brecha en el acceso a la información sobre nutrición y a construir entornos escolares saludables, de manera que cada persona y cada familia cuente con herramientas que le permitan decidir con conocimiento, de acuerdo a sus posibilidades.

La última encuesta realizada por la UCA arrojó el resultado de que 6 de cada 10 niños son pobres en la Argentina y que un 30% no come regularmente. ¿Cómo impacta esta realidad en el desarrollo de las futuras generaciones? Qué son las que hoy asisten a la escuela.

Cuando un niño o una niña atraviesa situaciones de inseguridad alimentaria de manera sostenida, no solo afecta su salud sino también sus posibilidades de aprendizaje y su desarrollo.  

Como vimos, hoy convive una doble problemática: la falta de acceso a alimentos y, al mismo tiempo, el aumento del consumo de productos de baja calidad nutricional. Esadificultad para acceder a alimentos nutritivos y saludables profundiza desigualdades y condiciona oportunidades futuras. Por eso creemos que promover una alimentación adecuada desde la infancia es fundamental, así como acompañarla con políticas públicas que favorezcan ámbitos escolares promotores de hábitos saludables, ofreciendo alimentos nutritivos, agua segura y espacios para la actividad física.

¿Cuáles son las posibilidades de acción y qué estrategias se pueden pensar frente a un escenario tan complejo?

Desde Fundación Educacional tenemos evidencia de que la educación alimentaria puede transformar realidades. 

Debido a que la problemática es compleja y multicausal, se necesita un trabajo articulado entre sectores. Las posibilidades de acción requieren el compromiso conjunto de familias, escuela, profesionales de la salud, organizaciones comunitarias y también, empresas y políticas públicas.

Las estrategias tienen que ver con fortalecer los entornos escolares saludables, promover el acceso a alimentos nutritivos, capacitar a docentes, acompañar a las familias con herramientas prácticas y generar campañas de concientización basadas en evidencia científica.

Y algo que siempre decimos en la fundación es que “cada pequeño paso cuenta”. En casa y en el aula, hay pequeñas decisiones que pueden marcar una gran diferencia. Por ejemplo, un grado realizó una campaña para difundir cómo potabilizar el agua y entonces, apareció el agua segura en los recreos. Y lo mismo con las frutas y frutos secos. Hay familias que comenzaron a compartir la mesa, se animaron a cocinar legumbres o a probar verduras de estación que no conocían. Comenzaron a salir a la plaza a realizar actividad física. Una escuela inició una huerta y cuando llegó el momento del campamento, cosecharon lechugas para agregar a los sándwiches.

Si esos pequeños cambios van acompañados desde el entorno, como el kiosco escolar que ofrece opciones saludables y nutritivas o los lugares públicos favorecen la actividad física, los cambios pueden sostenerse.

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