Por: Redacción enelAula
Un estudio del Ministerio de Gobierno de la provincia de Buenos Aires revela que el 72,9% de los estudiantes consultados desea mudarse para estudiar o trabajar, mientras que el 66% reclama una mayor oferta de carreras en su localidad. La investigación pone en evidencia las tensiones entre las oportunidades educativas, el acceso al empleo y el deseo de construir un futuro en el lugar de origen.

Estudiar, trabajar y decidir dónde vivir
¿Qué imaginan los jóvenes del interior bonaerense cuando piensan en su futuro? ¿Quieren quedarse en sus ciudades o sienten que deben irse para encontrar mejores oportunidades?
Estas preguntas atraviesan el informe Juventudes y Arraigo. Estudio sobre expectativas y proyecciones de futuro de jóvenes del interior de la provincia de Buenos Aires, elaborado por la Dirección Provincial de Población, dependiente de la Subsecretaría de Políticas Poblacionales del Ministerio de Gobierno bonaerense.
La investigación, publicada en septiembre de 2026, recoge información relevada durante 2025 a partir de encuestas a 269 estudiantes del último año de secundaria y entrevistas a 15 docentes de cinco municipios: Ramallo, Leandro N. Alem, General Paz, Coronel Suárez y Tapalqué.
Los resultados permiten identificar una tensión que atraviesa las expectativas juveniles: el vínculo afectivo con el lugar donde viven convive con la necesidad de trasladarse para acceder a oportunidades de formación y empleo.
El 72,9% quiere mudarse para estudiar o trabajar
Uno de los datos más significativos del relevamiento es que el 72,9% de los jóvenes manifestó su deseo de trasladarse a otra localidad para estudiar o trabajar.
La tendencia es ligeramente superior entre las mujeres, con un 75%, frente al 69,9% de los varones.
Sin embargo, querer mudarse no significa necesariamente desear abandonar definitivamente la ciudad de origen.
El estudio señala que el 26,4% de los encuestados quiere permanecer siempre en su localidad, mientras que el 16,7% proyecta trasladarse temporalmente para estudiar o trabajar y luego regresar.
Entre los destinos mencionados aparecen grandes centros educativos y laborales como La Plata, Ciudad de Buenos Aires, Bahía Blanca y Rosario, además de ciudades del interior provincial como Junín y Olavarría.
Los resultados muestran que la movilidad juvenil no puede explicarse únicamente por el deseo de vivir en una gran ciudad. También está relacionada con las posibilidades concretas de formación, inserción laboral y desarrollo personal.
Dos de cada tres jóvenes quieren más carreras en sus ciudades
La educación superior ocupa un lugar central en las expectativas de los estudiantes.
Aunque más del 90% conoce al menos algunas de las opciones educativas disponibles en su localidad o en municipios cercanos, el 66% considera necesario ampliar la oferta de carreras universitarias y terciarias.
El dato evidencia que conocer las alternativas existentes no significa necesariamente encontrar una formación acorde con los intereses personales.
Las preferencias educativas son diversas. Los profesorados ocupan un lugar destacado, especialmente Educación Física. También aparecen carreras vinculadas con ingeniería, psicología, medicina, derecho, enfermería y otras disciplinas.
Dentro de las ingenierías, la orientación agronómica concentra el 31,8% de las menciones de esa rama, seguida por sistemas y química.
El informe también identifica diferencias de género en las elecciones formativas: mientras que las carreras docentes tienen una presencia destacada entre las mujeres, los varones muestran una mayor inclinación hacia las ingenierías.
La escuela, un espacio clave para pensar el futuro
La investigación destaca el papel de la escuela secundaria como espacio de orientación y construcción de proyectos educativos.
El 62,6% de los varones y el 47% de las mujeres señalaron a la institución escolar como principal fuente de información sobre la oferta educativa superior.
Los vínculos familiares y de amistad también cumplen una función relevante, al igual que Internet y las ferias universitarias.
En este escenario, la escuela aparece no solo como una institución que transmite conocimientos, sino también como un espacio desde el cual los jóvenes comienzan a imaginar sus trayectorias educativas, laborales y personales.
Cuatro de cada diez estudiantes ya trabajan
Otro de los hallazgos relevantes es que el 40,9% de los estudiantes encuestados realiza alguna actividad laboral, ya sea de manera individual, para terceros o en el marco de emprendimientos y actividades familiares.
Entre las ocupaciones mencionadas aparecen oficios, comercio, servicios, tareas rurales y actividades domésticas y de cuidado.
El trabajo constituye uno de los principales ejes de los proyectos de vida. Al pensar en su futuro laboral, los jóvenes priorizan obtener un buen salario y desempeñarse en una actividad que les guste.
Sin embargo, el acceso al empleo presenta diferencias de género.
Los varones tienen mayor presencia en oficios calificados y tareas rurales, mientras que las mujeres participan en mayor medida en comercio, servicios y actividades de cuidado.
El informe también advierte que las jóvenes perciben mayores dificultades para incorporarse al mercado laboral local, lo que puede influir tanto en sus decisiones educativas como en sus proyectos migratorios.
Las oportunidades de migrar también son desiguales
La investigación identifica una relación significativa entre el nivel educativo de las familias y la predisposición de los jóvenes a trasladarse.
Entre quienes pertenecen a hogares donde algún integrante completó estudios terciarios o universitarios, el 82,9% manifiesta deseos de migrar.
En cambio, entre los estudiantes de hogares cuyo máximo nivel educativo es la primaria completa, ese porcentaje desciende al 55,6%.
Esta diferencia sugiere que la movilidad territorial también está condicionada por los recursos educativos, económicos y sociales de las familias.
En otras palabras, no todos los jóvenes cuentan con las mismas posibilidades de trasladarse para continuar estudiando o acceder a nuevas oportunidades laborales.
El desafío de construir oportunidades sin abandonar el lugar de origen
El estudio reconoce la importancia de las políticas públicas orientadas a fortalecer el arraigo territorial.
Entre las iniciativas mencionadas se encuentran el Programa Puentes, la ampliación de la infraestructura educativa, las mejoras en conectividad y transporte, y los dispositivos municipales de acompañamiento a estudiantes que deben trasladarse.
También se destaca la necesidad de generar oportunidades de empleo, acceso a la vivienda y condiciones para el regreso de quienes deciden formarse fuera de sus comunidades.
Desde esta perspectiva, el arraigo no significa necesariamente permanecer siempre en el mismo lugar, sino contar con posibilidades reales de elegir dónde desarrollar un proyecto de vida.
Un futuro que no dependa del lugar donde se nace
Los resultados de Juventudes y Arraigo permiten abrir una discusión sobre las desigualdades territoriales en el acceso a la educación superior y al empleo.
El deseo de estudiar, trabajar, independizarse y alcanzar estabilidad aparece como una aspiración compartida por los jóvenes relevados. Lo que cambia son las oportunidades disponibles para concretarla.
El principal desafío es que irse no sea una obligación impuesta por la falta de alternativas y que quedarse tampoco signifique resignar oportunidades.
Ampliar la educación superior en el interior, fortalecer la orientación vocacional, promover el empleo juvenil y generar condiciones para el retorno son algunas de las líneas que surgen de la investigación.
Porque pensar el arraigo también implica preguntarse qué oportunidades encuentran los jóvenes para construir su futuro en las comunidades donde crecieron.




