Por: Redacción eneAula

Hace tiempo que hablamos de la caída de la natalidad y de cómo ese fenómeno modificará el sistema educativo. Nos preguntamos qué sucederá con las escuelas, cómo impactarán los cambios demográficos y la urbanización sobre la matrícula y si dentro de algunos años tendremos establecimientos sin alumnos mientras, en otros lugares, habrá chicos sin una escuela cerca. Anticiparse es necesario. Pero mientras pensamos cómo será la educación dentro de diez o veinte años, una noticia conocida hoy en Mar del Plata nos devuelve al presente: todavía hay madres y padres que quieren estudiar y necesitan resolver quién cuida a sus hijos mientras están en clase.
Este 16 de septiembre, la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Mar del Plata dio a conocer la creación de “Hagamos una ronda”, un dispositivo de cuidado para hijos e hijas de estudiantes que comenzará a funcionar el 1.º de octubre. La iniciativa nació después de relevar las dificultades que atraviesan quienes estudian y tienen hijos: disminuyeron las posibilidades de pagar por tareas de cuidado y también las redes familiares disponibles. Hay un dato que dice mucho más: ocho de cada diez estudiantes con hijos relevados por la Facultad son mujeres. Detrás de los números están los malabares cotidianos: elegir una materia según quién pueda cuidar al chico, resignar otra porque los horarios se superponen, recurrir a familiares y amigos o, finalmente, postergar una carrera.
Por eso vale la pena detenerse en “Hagamos una ronda”. No porque vaya a resolver los grandes problemas estructurales de la educación argentina, sino porque hace algo mucho más inmediato: reconoce un obstáculo que existe hoy e intenta removerlo. A veces una trayectoria educativa no se interrumpe porque falten ganas, capacidad o vocación. Se interrumpe porque a las seis de la tarde comienza una materia y no hay con quién dejar a un hijo. Hablar de acceso a la educación superior también debería significar hablar de las condiciones necesarias para permanecer en ella. Abrir las puertas de una facultad es fundamental; generar las condiciones para que todos puedan atravesarlas también.
Tenemos que discutir la educación que viene. La caída de la natalidad es real y obliga a estudiar dónde estarán los estudiantes, dónde necesitaremos escuelas y qué hacer con una infraestructura educativa pensada para otra realidad demográfica. Pero el futuro no debería taparnos el presente. Hoy hay personas que quieren estudiar, formarse y construir una profesión y, al mismo tiempo, tienen hijos que necesitan ser cuidados. Celebrar una iniciativa como la de Mar del Plata también es hablar de política educativa: de una institución que observó qué estaba pasando ahora y decidió actuar. Porque anticiparnos a la educación del futuro es imprescindible; hacer posible la educación de quienes están hoy en las aulas también.




