Por: Carolina Del Valle MUñoz
Las docentes Guillermina Gorostiza e Inés Fernández presentaron en Mar del Plata, sede de las XVI Jornadas JEMU (Jornadas de Educación Media Universitaria), una singular propuesta pedagógica nacida en el Bachillerato de Bellas Artes de La Plata. En conversación con En el Aula, detallan cómo buscan que los chicos incorporen el idioma de forma natural mediante la soberanía alimentaria, inspirándose en un colegio de vanguardia donde los estudiantes pasan gran parte del día y se apropian de los espacios con libertad de movimiento y desarrollan un gran sentido crítico.
LA ALIMENTACIÓN COMO PRÁCTICA CULTURAL

Para comprender el corazón de este proyecto, es necesario entender que lo que comemos está ligado a nuestras costumbres, tradiciones y raíces; es una actividad viva que preserva la identidad y la memoria local. Bajo esa premisa teórica —aportada por las docentes como base científica de su trabajo—, la propuesta fue moldeada por el recorrido de sus creadoras: laprofesora Guillermina Gorostiza (docente egresada desde 2003 y en docencia desde 2022), y la profesora Inés Fernández (docente en Nivel superior desde 2009 y en la institución desde 2019). Teniendo en cuenta la dinámica del colegio, donde los alumnos lo tienen como su segundo hogar, las docentes transforman la experiencia cotidiana y la unen en un motor de aprendizaje del idioma inglés. Así logran que esa lengua se entrelace de manera orgánica con las vivencias reales de los chicos.
-¿Cómo empezó este camino de enseñanza y qué las impulsó a dejar atrás el esquema de aprendizaje clásico?
G: Antiguamente se utilizaban los libros de texto en la enseñanza del inglés. A partir de 2022 se empezó a replantear otras formas de trabajo que fueran más significativas para el aprendizaje y se resolvió trabajar en el “Enfoque por tareas” que es una didáctica que está dentro del enfoque comunicativo. Y a raíz de eso se empezaron adiseñar los materiales de estudio, nosotras mismas comenzamos a diagramar yconfeccionar los contenidos para suplantar esos libros de texto.
¿De qué se trata este “Enfoque por tareas”?
I: Es un sistema actual que tiene un objetivo comunicativo real, entonces los estudiantes trabajan con una acción para hacer algo con esa lengua que ellos aprenden. Con la metodología anterior lo que se hacía era algo muy repetitivo y que no tiene que ver con los contextos de uso de ellos, en cambio este enfoque sí. Nosotras vamos seleccionando temas que tengan que ver con sus realidades.
G: La Unidad 2 es “Food” (comida) y Quantifiers (cuantificadores) y aprenden sobre la comida: cómo introducir esos nuevos ítems lingüísticos a través de algo que sea relevante y no enseñarles solamente vocabulario.
¿Cómo logran en las clases que los alumnos armen a través de estas herramientas debates y desarrollen ideas?
G: Vamos desarrollando toda una secuencia didáctica que los lleva a esa tarea que es la tarea final, que nosotras le llamamos “final task”, en vez de ver ítems de vocabulario de la comida en general buscamos que sea de la cultura anglosajona, vemos qué comidas hay acá, qué se puede decir en inglés cuáles sí, cuáles no, a través de imágenes o de palabras que ellos ya sepan hasta que puedan producir ellos sus propias conclusiones, pero lleva tiempo y pasos.
-¿En qué consistió la propuesta llevada al Congreso JEMU?
G: En este proyecto, trabajamos sobre didácticas de recetas como: la tortilla española, el otro era el ceviche, también la Pavlova entonces como vamos introduciendo el tema de la comida desde un contexto socio cultural y después de ver distintos platos que son typical en distintas regiones del mundo, decir en nuestro país para ustedes qué consideran que sea un plato típico de la Argentina? y a raíz de esto hacer la correlación de hablar de la alimentación no solamente como una cuestión biológica sino que tiene otras dimensiones: la social, la cultural, la medioambiental, entonces lo encaramos al trabajo desde ese lugar.
-¿Cómo reconocen los progresos de los aprendizajes?
G: Como es un enfoque por tareas van haciendo pre-tareas hasta llegar a la tarea final, por ejemplo, armar su receta: qué alimentos tiene esa vianda que preparan. La idea es que estén enfocados en el propósito y no estén pensando en el vocabulario todo el tiempo. Que incorporen estos ítems lingüísticos nuevos que les enseñamos, sin darse cuenta. Y las evaluaciones son cualitativas, no hay notas numéricas, a veces se toman exámenes al final de una unidad temática, usamos letras. Tenemos en cuenta cuestiones como el respeto, la integración, los valores como el esfuerzo.
-¿Incorporan con naturalidad los conocimientos?
I: Sí, porque ven en Geografía esto de la soberanía alimentaria entonces les resulta como más fácil, entonces van enlazando de un lado y del otro. Porque si no llegarían a segundo año a abstraer algo tan complejo no podrían. Lo ven en otra materia también y eso ayuda mucho. Bajamos a un contexto local, miramos cómo son las huertas acá y así se sienten más cercanos al idioma.
– ¿Volviendo al Congreso JEMU, cómo resultó la experiencia para ustedes?
G: Lo que nos convocó a nosotras fue Lenguas Extranjeras y presentamos dos proyectos, ejecutados con segundo año del Bachillerato de Bellas Artes, uno fue la Soberanía Alimentaria y el otro fue una Producción audiovisual de la escuela donde ellos ven escuelas de distintas partes del mundo hasta que finalmente llegan a la suya. Y la describieron en un trabajo grupal fantástico.
–¿Qué significado tiene en ustedes la soberanía alimentaria?
La dedicación para crear proyectos propios y la excelente recepción por parte de los alumnos que se apropian del desafío dan vida a esta experiencia pedagógica “Soberanía Alimentaria”. Una propuesta novedosa que demuestra que el inglés puede ser introducido de forma natural a partir de vivencias cotidianas, consolidando el aula como espacio de formación académica y experiencias compartidas.




