“Lucio y Fati en la Vuelta de Obligado”: soberanía y el rol de las mujeres en la historia, para los más chicos.

Por: Mariana Califra
Lic. en Comunicación Social

“Lucio y Fati en la Vuelta de Obligado” es un libro infantil que propone en clave de aventura adentrar a los niños a un hecho histórico que definió nuestra soberanía, poniendo en relieve cuestiones poco nombradas en los manuales de historia como el rol de las mujeres en las batallas.

Fue escrito por la periodista y escritora chivilcoyana Florencia Vaccari e ilustrado por la ilustradora platense, Mariana Ardanaz, mediante una técnica de modelado de plastilina para generar relieves. Su edición estuvo a cargo de Ediciones Bonaerenses, que además de tener ejemplares a precios accesibles posibilita en su sitio web la descarga del libro.

En esta nota conversamos con Florencia Vaccari que nos cuenta como fue el proceso de escritura y la importancia de pensar junto a los niños este hecho histórico.

P: ¿De qué trata “Lucio y Fati en la Vuelta de Obligado”?

FV: Es una novela de ficción histórica para primeros lectores. El protagonista se llama Lucio. A partir de una tarea que le dan en la escuela, emprende, en clave de aventura, una investigación familiar. Es un niño muy curioso y junto con una amiga que se llama Fati, están dispuestos a averiguar qué secretos esconde la abuela de Lucio.
La trama acerca a los chicos a la batalla de la Vuelta de Obligado.

P: ¿Cómo surgió la idea de escribir un libro infantil sobre este hecho histórico que no es abordado con tanta profundidad en los programas de estudio y, sin embargo, determina el Día de la Soberanía Nacional?

FV: El 20 de noviembre es feriado en nuestro país a partir de 2010. Esa decisión política de promoverlo a feriado fue tomada durante el Bicentenario (la fecha fue declarada Día de la soberanía en 1974, aprobando un proyecto solicitado por un historiador que se llamó José María Rosa). Esa decisión que me parece muy coherente con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, promovió la profundización del tema, también por supuesto, entre otras instituciones, en las escuelas; sin ir más lejos en los actos. Tengo tres hijos y leo mucho con ellos. Los tres van a escuelas públicas y noté que leían ficción sobre muchos temas de nuestro país, sobre figuras como San Martín, Belgrano, el cruce de los Andes, Güemes, pero que no había material en las colecciones escolares de editoriales nacionales, que abordaran el tema de la soberanía en general y de la Guerra del Paraná en particular. Ahí empecé a pensar en la idea. Y a leer mucho.

P: A raíz de una actividad cotidiana de los niños, como es hacer una tarea para la escuela, el libro abre las múltiples aristas de un hecho y un contexto: el anti rosismo, el prejuicio, las cuestiones de género. ¿Cómo fue ese proceso de construcción del cuento?

FV: Difícil, pero apasionante. Una vez que tuve reunido el material necesité pensarlo en el contexto de los personajes, en el ámbito escolar y familiar; histórico e intergeneracional.

P: El libro tiene una fuerte reivindicación al rol de las mujeres ¿Quién fue Petrona Simonino y por qué fue la elegida para contar la historia?

FV: Durante el proceso de investigación me contacté con un descendiente directo de Petrona Simonino y Juan de dios Silva. Se llama Javier Martinez Foffani, yo leagradezco en el libro. Él me aportó muchos datos de su propia investigación familiar y fue un puntapié muy importante. Por supuesto yo tomé los datos de esas fuentes e inventé los personajes actuales (Lucio, Fati y sus familias y profesores), más cercanos a los lectores a los que quería llegar con la novela. Petrona estuvo en el campo de batalla participando activamente, colaborando con las tropas patriotas. Y no solo eso, sino que encabezaba un grupo de mujeres que se llamaron “las nicoleñas”, que tenían tareas sobre todo de enfermería, pero en pleno combate tomaron los fusiles de los soldados caídos y entraron a luchar, a una batalla que estaba perdida de antemano.
Con la caída de Rosas, Petrona también fue enjuiciada y perseguida.
Yo quise muy humildemente decir una vez más, a partir de la literatura, lo que esa mujer había sido capaz de hacer para defender la soberanía de nuestro país.

P: ¿Qué rol tiene la búsqueda por la identidad?

FV: Es un tema que me parece troncal. Será por eso que atraviesa todo lo que hago. Me parece que es muy enriquecedor saber que estamos hechos de tantísimas historias.

P: Si bien es un cuento para niños, también es un texto que puede convocar a los adultos y que invita a leer junto a ellos. ¿Está pensado para trabajar en las escuelas o en contextos más amplios que la lectura en el hogar?

FV: Disfruto mucho cuando los adultos me hacen devoluciones de los libros que están dentro de las colecciones para la infancia. Es cierto que lo pensé para que pudiera ser leído en las escuelas, pero no como un limitante, sino como una ventaja. Encontré además la editorial que debía publicarlo para cerrar de alguna manera, un círculo virtuoso. La Editorial de la provincia de Buenos Aires, que permite la descarga gratuita desde su página web y nutre las colecciones de las bibliotecas de toda la provincia.

P: ¿Qué curiosidades y qué preguntas cree que puede despertar en los niños la lectura de este libro?

FV: Muchísimas. Cada vez que visito una escuela me sorprenden con una nueva, los chicos se detienen en las cuestiones menos esperadas. Me suelen preguntar mucho, más que por las cuestiones históricas, sobre el oficio de la escritura, la construcción de los personajes.

P: ¿Qué aspectos del cuento dan luz para pensar la actualidad?

FV: Ojalá que muchos, desde reforzar que en la escuela también se gestan buenas actividades, hasta replantearnos qué hacemos hoy concretamente con la defensa de la soberanía.

P: ¿Tiene el proyecto de escribir sobre otros hitos históricos?

FV: Si, todos los proyectos que tengo encaminados tienen que ver con la historia nacional.

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